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Constelación de Perseo

En el hemisferio norte a comienzos del otoño, destaca en las noches estrelladas una de las constelaciones cuyo nombre es sinónimo de mitología, aventuras, luchas, amor y traición; esto es porque su nombre está ligado a una de los personajes más conocidos de la mitología griega, estamos hablando de la constelación que representa al mítico semidios Perseo.

Esta constelación en el hemisferio norte es visible durante todo el año y es fácilmente reconocible porque las estrellas que la conforman dan la curiosa apariencia de una “K”.

Las constelaciones son agrupaciones de estrellas que se representan como líneas imaginarias dibujadas en el cielo, y que ayudan a los astrónomos a ubicarlas fácilmente en la bóveda celeste durante la noche.

Las constelaciones forman parte de la historia del hombre desde tiempos inmemoriales y la de Perseo es una de las más antiguas. Descubrimientos arqueológicos muestran que los antiguos egipcios reconocían en el cielo una de las estrellas que la coforman la constelación cerca del 1250 a.C, es decir, 3.000 años antes de nuestro tiempo los egipcios ya estudiaban la que hoy que se conoce como la estrella Beta Persei, una de las mas luminosas de esta constelación, a la que calificaban como una manifestación del dios celeste, Horus padre de los cielos, la guerra y la caza .

Dato curioso: La estrella Beta Persei no es una simple estrella, en realidad son dos estrellas que giran una alrededor de la otra en una órbita muy cercana, y que al anteponerse una respecto de la otra crea un efecto visual muy particular. Debido a esa característica los astrónomos árabes la llamaron «cabeza del demonio (Ras al-gul)» o Algol como es también conocida, este nombre le fue dado ya que ellos pensaron que solo por obra del diablo una estrella podía variar de magnitud en siclos casi exactos.

Aunque Perseo es observable casi todo el año, los meses desde agosto hasta abril son ideales para apreciarla en la parte mas alta de la cúpula nocturna, justo sobre nuestras cabezas. Al mirar la constelación de Perseo veremos también hacia su parte noroccidental el ecuador de la vía láctea con infinidad de cúmulos estelares, acompañados de estrellas dobles y variables.

Otro dato interesante, es que la estrella más brillante de la constelación de Perseo tiene un brillo equivalente a 5.000 soles y es 62 veces más grande que nuestro astro rey, lo que la coloca en la categoría de estrella súper gigante. Esta estrella, llamada Mirfak, está situada a 590 años luz de la tierra y es fácilmente observable una despejada noche de verano.

El regalo de una lluvia de estrellas

Las Perseidas

Mirando hacia la constelación de Perseo podemos observar desde mediados del mes de julio hasta finales de agosto uno de los espectáculos astronómicos más hermosos que nos ofrece el cielo nocturno.

Las Perseidas es la lluvia estrellas fugaces más conocidas y popular, de las varias lluvias de estrellas que ocurren cada año, son también conocidas como las lágrimas de San Lorenzo porque la mayor actividad de este espectacular acontecimiento ocurre el día 10 de agosto, fecha de la conmemoración de la muerte de este mártir español.

Las Perseidas se pueden apreciar durante el verano en todo el hemisferio norte, especialmente en una noche sin luna y condiciones atmosféricas óptimas. Un observador puede llegar a ver entre dos y tres meteoros por minuto, aunque estas estrellas fugaces puedes ser vistas hasta el 22 de agosto, la fecha ideal para contemplarlas son durante las madrugadas del 11 al 13 de agosto.

A pesar de que cuando miramos la lluvia de estrellas, las apreciamos venir en la dirección de la constelación de Perseo y de hecho de esta toma su nombre, la realidad es que nada tienen que ver con ella.

Las luces que apreciamos y que destellan en los cielos ocurren cuando la tierra, en su paso alrededor del sol, se cruza con los rastros de polvo y piedras que dejan los cometas que igual que la tierra orbitan el astro rey. Cuando estas pequeñas rocas, algunas hasta del tamaño de un grano de arena, entran en contacto con nuestra atmósfera a una velocidad de hasta 210.000 kilómetros por hora se incendian, alcanzado temperaturas de casi 5.000° C desintegrándose en un instante y dejando un destello luminoso al que llamamos estrella fugaz o bólido, dependiendo del grado de luz que emitan.

Perseo: el mito de una lucha contra el destino que dio nombre a una constelación

Dánae y Zeus en lluvia de oro

La historia de Perseo es una de las más emocionantes de la mitología griega, llena de viajes y aventuras. Es la narración de la vida de un joven semidios nacido en circunstancias muy adversas, y que enfrentó los retos que la vida le fue presentando con valor y una astucia que le permitieron salir victorioso ante sus enemigos contra todo pronóstico.

El relato de la vida de Perseo comenzó con una profecía al rey de Argos llamado Acrisio, quien al consultar al oráculo en búsqueda de respuestas sobre su descendencia, le fue profetizado que su único nieto sería quien ocasionaría su muerte. Temiendo un destino tan fatal, decidió hacer una torre de bronce donde encerró a su hija Dánae para evitar que tuviese contacto con algún hombre. Pero Zeus, rey de los dioses, ya se había enamorado de Dánae y transformado en una lluvia dorada entró a los aposentos de la joven para seducirla y dejarla embarazada de Perseo. Al enterarse de que su hija estaba esperando un niño, el rey de Argos decidió arrojar al mar en un cofre de madera a Dánae junto con él bebé Perseo para que murieran sin remedio.

Una vida de aventuras

Perseo contra Fineo

Por medio de la intervención de su hermano Poseidón dios, de los mares, Zeus evitó la muerte de Perseo y su madre, y el baúl con la pareja llegó hasta la isla de Sérifos, donde fueron acogidos por el hermano del rey Polidectes. El rey, al ver la belleza de Dánae, se enamoró de ella, y viendo en Perseo un obstáculo para tenerla como esposa, pensó en un plan para deshacerse del joven semidios.

Para lograr su cometido hizo que todos los habitantes de la isla le dieran como ofrenda un caballo, y como Perseo no poseía uno, le prometió traerle la cabeza de Medusa, una de las tres Gorgonas cuyo poder nefasto consistía en transformar a los hombres en piedra con su mirada; pensando el rey que el ofrecimiento del joven era una tarea suicida aceptó la propuesta con mucho agrado.

De nuevo Zeus intervino, ya que no dejaría a su hijo solo ante este gran reto, y con la ayuda de los dioses Hermes y Atenea, quienes le otorgaron una espada irrompible para cortar la cabeza de Medusa y un escudo pulido como un espejo que le permitiría ubicar al monstruo sin mirarlo directamente a la cara, comenzó un viaje que lo llevaría hasta los confines de la tierra.

Ahora Perseo necesitaba encontrar el hogar de la Gorgonas, y para eso debió enfrentar a las terribles Grayas, tres horribles brujas que compartían un solo ojo y un diente, serían ellas quienes le revelarían la localización de unas ninfas marinas que le darán a Perseo las armas que necesitaba para enfrentar y vencer a Medusa.

En su largo viaje Perseo logró conseguir por medio de las ninfas el casco de Hades que le dio el poder de la invisibilidad y unas sandalias aladas con las que logró entrar en los dominios de la oscura Medusa a quien con astucia y valor logró eliminar cortándole la cabeza.

Camino a la isla de Sérifos rescató de una muerte segura en las fauces del monstruo marino Ceto a Andrómeda de quien será el amor de su vida y por quien tendrá que luchar nuevas batallas.  

La constelación de Perseo tiene la fascinación de su belleza al observarla en cielo y el poder que transmite la antigua historia mitológica del personaje de quien toma su nombre. Con una extensión de unos 600° cuadrados, en su interior se pueden encontrar las más asombrosas maravillas astronómicas; Estrellas supergigantes que brillan cien mil veces más que nuestro sol, cúmulos de más de cien estrellas todas nacidas del mismo polvo molecular, sistemas binarios, y estrellas de neutrones, hasta diferentes tipos de galaxias se pueden apreciar si se mira con atención y curiosidad el cielo nocturno en una clara noche de verano hacia Perseo.

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